La picana es una especie de porra o bastón que puede usarse para golpear al prisionero pero cuyo contacto con la punta provoca una fuerte descarga eléctrica. Este artilugio fue muy utilizado en Suramérica, especialmente en los interrogatorios clandestinos que regímenes dictatoriales como los que hubo en Argentina, Brasil o Uruguay llevaban a cabo con disidentes y opositores políticos. Su potencia y maniobrabilidad hacían que pudiese ser utilizada en partes del cuerpo muy concretas como los genitales, el ano o los pezones.
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