Se trata de técnicas de tortura utilizadas desde la antigüedad pero que han perdurado hasta nuestros días y (por desgracia) siguen siendo utilizadas en la actualidad. La tortura del submarino consiste en provocar una ‘asfixia controlada’ en el reo, ya sea sumergiendo su cabeza en agua helada y sacándola antes de que se quede sin aire varias veces o empleando una bolsa de material no transpirable (plástico, por ejemplo) para obtener unos resultados similares. El waterboarding, por su parte, se realiza con el reo inmovilizado y tumbado, colocándole una pieza o capucha de tela transpirable sobre la cabeza y vertiendo agua sobre ella, provocando una sensación similar al ahogamiento.
Parece que estas técnicas están entre las predilectas de la CIA desde hace años.
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