Utilizado desde los tiempos de Roma y famoso por haber sido el desdichado final del tirano Falaris, que le da nombre, este ‘toro’ consistía en una inmensa escultura metálica hueca con forma bovina en la que introducían la reo. Bajo la escultura se encendía una hoguera que iba calentando el metal poco a poco hasta que la víctima quedaba calcinada y fallecía.
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